Nuevas estrategias para reducir la informalidad en el trabajo doméstico

Un nuevo informe de la OIT recomienda una combinación de incentivos y el cumplimiento de las normas a fin de disminuir la informalidad en el trabajo doméstico.

INEBRA (OIT Noticias) – A pesar de los esfuerzos desplegados, el trabajo doméstico sigue siendo uno de los sectores con los niveles más altos de empleo informal, según el nuevo estudio de la OIT “Formalizing Domestic Work ” (Formalizando el trabajo doméstico).

“El persistente alto nivel de trabajo informal entre los trabajadores domésticos se debe a tres factores principales”, explicó Claire Hobden, especialista en trabajo doméstico de la OIT.

“El empleo doméstico tiene lugar en la esfera privada: el hogar. De manera que ésta puede ser confusa o deformada por las normas sociales. La familia empleadora y los trabajadores con frecuencia desconocen sus respectivos derechos y responsabilidades, y pueden percibir que los acuerdos formales son costosos y complicados. El bajo nivel de participación y de representación en el sector significan que los hogares y los trabajadores a veces no cuentan con los medios para influenciar en las políticas.”

El estudio sugiere, además, que el trabajo doméstico debería seguir creciendo, aunque es difícil dar cifras exactas.

“Numerosos países se enfrentan ante una posible crisis del cuidado de las personas. Esto, debido al envejecimiento de la población y al incremento de la participación laboral de las mujeres. Por ello, las familias recurren cada vez más a los trabajadores domésticos para que cuiden de sus hogares, hijos y familiares ancianos. Las políticas dirigidas a formalizar el trabajo doméstico pueden contribuir a la creación de un número suficiente de empleos decentes en el sector, así como una fuerza de trabajo capacitada para ofrecer servicios de calidad. A falta de este tipo de políticas, es probable que persista la informalidad en el trabajo doméstico”, declaró Claire Hobden.

El estudio, a fin de reducir el nivel de informalidad del trabajo doméstico, presenta prácticas y enfoques políticos de diversos países provenientes de todas las regiones del mundo que han mejorado o empeorado la situación.
Enfoques que combinan incentivos y medidas de conformidad

Al basarse en experiencias nacionales de todo el mundo, los autores recomiendan diferentes medidas que pueden ser adoptadas por los gobiernos, las organizaciones de empleadores y de trabajadores a fin de reducir los altos niveles de informalidad entre los trabajadores domésticos:
Incentivar a los hogares a establecer contratos de trabajo formales simplificando los procedimientos de registro, poniendo a disposición del público contratos estándar y modelos de pago de los salarios.
Promover la formalización al bajar el costo de los servicios domésticos para los hogares, incluso a través de incentivos fiscales e inversiones públicas.
Extender la seguridad social a los trabajadores domésticos que antes estaban excluidos.
Promover la profesionalización del trabajo doméstico gracias a la formación profesional y a escalas salariales de acuerdo con las certificaciones y la experiencia.
Realizar campañas de sensibilización que difundan los derechos y las responsabilidades de los trabajadores y de los empleadores.
Favorecer la participación y la representación de los trabajadores domésticos y de sus empleadores, a fin de llegar a acuerdos de diálogo social y de negociación colectiva.
A través del sistema de servicio de bonos abrir un camino prometedor para combinar diferentes enfoques hacia la formalización.
En fin, el estudio expone de qué manera los trabajadores domésticos se beneficiarían de la Recomendación sobre la transición de la economía informal a la economía formal, 2015 (núm. 204) , que reconoce que la economía informal se caracteriza por graves déficits de trabajo decente, sobre todo entre ciertos grupos vulnerables o determinadas profesiones, incluyendo el trabajo doméstico.

“La adopción de medidas dirigidas a promover el empleo formal para los trabajadores domésticos puede contribuir de manera significativa al logro del Objetivo 8 de Desarrollo Sostenible sobre la promoción de un crecimiento económico inclusivo y sostenible, el pleno empleo y el trabajo decente para todos. Esto significa que ningún trabajador debe ser dejado atrás. La formalización del trabajo doméstico es, por lo tanto, un medio esencial para garantizar a realización de este objetivo”, concluyó Philippe Marcadent, Jefe del Servicio INWORK de la OIT que produjo este informe.

Fuente: http://www.ilo.org/

Postura Adecuada para Trabajar frente al ordenador

Hoy dí­a pasamos mucho tiempo delante del ordenador lo que produce habitualmente dolores y fatiga. Además el uso extendido de los ordenadores portátiles aumenta el riesgo de derivar en algún tipo de lesión ya que su tamaño hace que muchas veces adoptemos posturas imposibles.

Hoy veremos con precisión la manera en que hemos de colocarnos frente al ordenador para evitar someter a nuestro cuerpo a sobre esfuerzos.

Los sí­ntomas más habituales que aparecen en el dí­a a dí­a de trabajo con el ordenador son el dolor en el cuello y las extremidades superiores, y los trastornos en la visión. Muchas veces puedes asociar estas molestias a la fatiga por haber pasado varias horas frente al ordenador, pero lo cierto es que si no prestamos suficiente atención a estas molestias y estas persisten podemos padecer lo que se llama sí­ndrome de sobreesfuerzo y que debe ser tratado lo antes posible para que no se convierta en crónico.

Consejos sobre Cómo Sentarse frente al Ordenador

Si debido a nuestro trabajo debemos permanecer durante mucho tiempo sentados frente al ordenador vamos a tener que aplicar unas técnicas posturales para que esta actividad no repercuta en nuestra columna vertebral o llegue a pinzar músculos por posiciones anormales mantenidas durante periodos largos de tiempo debido a nuestra actividad, por eso describimos a continuación la posición correcta frente al ordenador y las técnicas que demos emplear.

Sentarse frente a la computadora en una posición única, rí­gida y sin movimiento, es contraproducente para nuestra salud. Por eso que no existe una única posición adecuada para sentarse correctamente.

Existen posturas más saludables, que de forma conjunta con un buen espacio, un mobiliario adecuado, y una correcta iluminación pueden mejorar las dolencias derivadas de pasar mucho tiempo frente al ordenador.

Si estas trabajando varias horas con el ordenador es conveniente tomar descansos de 10 minutos cada hora y aprovechar para hacer estiramientos musculares de la parte superior del cuerpo, hombros, brazos, cuello y pectorales. Uno de los mejores consejos es el movimiento: levantarse, cambiar de postura hacen que nuestro tiempo frente a la computadora sea totalmente saludable.
La famosa regla de los noventa grados también es muy beneficiosa, hay que intentar mantener en noventa grados las diferentes articulaciones de nuestro cuerpo: codos, rodillas y cadera.
Además un correcto apoyo para dar estabilidad a la espalda es vital para un mayor confort y es una rutina que muchos descuidan.
Debemos sentarnos con la espalda recta, por lo que la silla debe ser ergonómica o si no lo es mantenernos en la posición adecuada. Deberemos sentarnos con la espalda apoyada en un respaldo que tenga desde 90º a 110º, que respete las curvas naturales de nuestro cuerpo y que al apoyar los brazos en los posabrazos lleve al mí­nimo los niveles de estrés en las articulaciones.
El tronco debe estar erguido verticalmente o levemente hacia atrás y las zonas lumbar y dorsal bajas tienen que estar apoyadas en el respaldo de la silla. Es importante que toda la postura sea erguida pero no tensa ni rí­gida.
Los ojos deben estar a la altura de la pantalla sin tener que esforzarnos para verla ni doblar el cuello hacia delante ni hacia atrás.
El brazo con el que manejamos el ratón debe estar en una posición mas baja que el hombro para que el brazo este relajado.

Fuente: http://fisiostar.com/

 

Un sistema inteligente integrado en textiles ayudará a detectar y prevenir caídas de las personas mayores

IBV y AITEX trabajan juntos en el proyecto de investigación INSTINTO financiado por IVACE y FEDER

El Instituto de Biomecánica (IBV) y el Instituto Tecnológico Textil (AITEX) trabajan juntos en el proyecto de investigación INSTINTO que tiene como objetivo desarrollar, al finalizar la segunda anualidad en 2017, un sistema basado en sensores integrados textiles que junto a una plataforma TIC sirvan para prevenir, monitorizar y proteger frente a las caídas a las personas mayores.

Esta iniciativa está financiada por el IVACE y cofinanciada por la UE a través de FEDER.

Durante esta primera anualidad, los investigadores han desarrollado diferentes prototipos para la obtención del sistema de prevención, detección y protección de caídas para personas mayores. Este sistema estará compuesto por un dispositivo integrado en textiles para la adquisición de señales biomecánicas, el software de comunicación con la plataforma web y la página (https://instinto.ibv.org) que permite el acceso a la información, tanto por parte del usuario como de los profesionales clínicos.

El sistema diseñado por INSTINTO, se integrará en elementos textiles, tales como camisas, pantalones, cinturones, etc. para medir las variables biomecánicas de la persona mayores y poder detectar si se produce un escenario o situación que pueda implicar un mayor riesgo de caída.

Durante 2016, el IBV ha identificado estos escenarios, así como las principales variables biomecánicas que pueden predecir el riesgo de caídas en personas mayores y qué tipo de sensores son los más indicados para llevar a cabo una medición fiable.
Además, se han llevado a cabo pruebas con personas mayores de 57 años para determinar una serie de medidas que suponen las bandas de normalidad de cada variable y depurar los algoritmos de detección y prevención de caídas.
Por su parte, AITEX ha focalizado sus esfuerzos en llevar a cabo el diseño y desarrollo de diferentes prototipos de textiles inteligentes mediante la integración de sensores y actuadores, capaces de medir dichas variables y minimizar lesiones en caso de producirse una caída.
A partir de los resultados obtenidos en la primera anualidad del proyecto, en 2017, se trabajará en la versión definitiva del sistema de prevención, detección y protección de caídas en personas mayores, la depuración de los algoritmos de cálculo y la validación completa del sistema.

Prevenir las caídas
Según indican los últimos estudios en este campo, entre el 10% y el 25% de los adultos mayores se ven afectados por condiciones de fragilidad, que afecta a un 50% de los mayores de 85 años. Se trata de una condición clínica en la cual existe un riesgo incrementado en la vulnerabilidad individual para desarrollar eventos adversos como dependencia y/o mortalidad cuando hay exposición a estresores.

Tal y como explica, David Garrido, director de innovación en Valoración Biomecánica del IBV, todos los estudios consultados nos señalan que “la población mayor es el segmento poblacional con mayor probabilidad de entrar en situación de fragilidad. De hecho, se calcula que en 2050 habrá en la UE un 70% más de personas mayores de 65 años, por lo que debemos innovar para aprender a gestionar y prevenir esta situación”.

El Instituto de Biomecánica (IBV) es un referente en el desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras dirigidas a la gestión socio-sanitaria de la fragilidad en Europa, utilizando aplicaciones de valoración biomecánica y monitorización a nivel de asistencia primaria y especializada.

Un ejemplo de aplicación, es el proyecto INSTINTO, el cual persigue el desarrollo de nuevas soluciones tecnológicas que minimicen las consecuencias de las caídas en la población mayor.

El presente proyecto pretende posicionar a la Comunitat Valenciana en un lugar referente en oferta de productos y servicios para mejorar la gestión del riesgo asociado a la fragilidad ayudando en la prevención de las caídas de las personas mayores.

Fuente: http://www.ibv.org/

Mejorar la calidad del empleo atípico beneficia a las mujeres

El empleo atípico no está distribuido de manera uniforme en el mercado laboral. Las mujeres tienen mayores probabilidades que los hombres de trabajar en empleos atípicos, sobre todo en empleos a tiempo parcial.

GINEBRA (OIT Noticias) – Si bien las mujeres constituyen menos del 40 por ciento del total del empleo, a nivel mundial su representación en el empleo a tiempo parcial es de 57 por ciento. En 2014, más de la mitad de las mujeres trabajaba a tiempo parcial en los Países Bajos y en Suiza. Un número igualmente elevado se registró en India, Mozambique y Zimbabue, lo cual refleja la alta incidencia del subempleo y el trabajo ocasional en los países en desarrollo de bajos ingresos (gráfico 1). También es más probable encontrar a mujeres en modalidades de empleo con horarios muy reducidos (menos de 15 horas semanales).

Gráfico 1. Distribución del trabajo a tiempo parcial (menos de 35 horas por semana), entre los hombres y mujeres asalariados, 2014

 

Nota: Cuadro superior: hombres asalariados; cuadro inferior: mujeres asalariadas. Los datos corresponden al año 2014, el año disponible más reciente, en el rango 2014-2011.
Fuente: OIT (2016a) sobre la base de ILOSTAT.

El reciente informe de la OIT sobre las modalidades atípicas de empleo explica algunas de las razones de la disparidad entre hombres y mujeres en empleos a tiempo parcial. Entre las cuales se encuentran el papel tradicional de las mujeres como cuidadoras, los diferentes marcos institucionales, la importancia relativa de los sectores económicos, así como la segregación en el trabajo. Dado que el sector de los servicios depende en gran medida del empleo a tiempo parcial y emplea a un número mayor de mujeres, es probable que su expansión perpetúe la sobrerrepresentación de las mujeres en el empleo a tiempo parcial. La mayor presencia de las mujeres en empleos con horarios muy reducidos se debe también a su presencia en ocupaciones que generalmente utilizan contratos a pedido. En Italia, 60 por ciento de los empleados en el sector de la restauración y la hotelería trabajan con contratos a pedido. En el Reino Unido, cerca de 30 por ciento de todos los contratos de cero horas se encuentran en los sectores de la educación, la salud, la administración pública, la hostelería y la venta minorista.

Las mujeres en algunos casos también están sobrerrepresentadas en los empleos temporales. En Japón, la probabilidad de que las mujeres ocupen empleos temporales es más de cuatro veces superior a la de los hombres. En la República de Corea, las mujeres constituyen el 52 por ciento del empleo temporal. En Brasil y Sudáfrica, el empleo temporal también es más elevado para las mujeres que para los hombres, aunque la situación se invierte en Argentina e Indonesia. Las principales causas de la mayor incidencia de mujeres en empleo temporal incluyen: las reformas para liberalizar el uso de contratos de duración determinada con el objetivo de incentivar la participación de las mujeres en el mercado laboral; el menor poder de negociación de las mujeres, lo cual las hace más propensas a aceptar empleos con salarios más bajos y menos estables; la percepción que las mujeres dependen parcialmente del ingreso familiar y por lo tanto son menos dependientes del trabajo asalariado.

Tanto el empleo a tiempo parcial como el temporal han contribuido a incrementar la participación de la mujer en el mercado laboral y, en algunos casos, ha permitido que las mujeres se integren en la fuerza de trabajo. No obstante, es importante que la elección de trabajar en una forma de empleo atípico sea voluntaria, y que estos empleos sean de la misma calidad que los empleos estándar. A nivel mundial, un número mayor de mujeres que de hombres señalan que están subempleadas, lo cual significa que quisieran pero no pueden trabajar más horas. Muchos de los empleos mejor remunerados no están disponibles a tiempo parcial, y las mujeres que desean trabajar a tiempo parcial algunas veces tienen que aceptar un empleo que requiere menos calificaciones. El empleo a tiempo parcial y temporal puede resultar en salarios más bajos e imprevisibles; peores oportunidades de formación y de avanzar en la carrera profesional; y mayores riesgos de discriminación en el lugar de trabajo, lo cual puede exacerbar las desigualdades en los mercados de trabajo.

Las horas de trabajo insuficientes o el trabajo inestable también pueden significar que las contribuciones a la seguridad social sean inadecuadas, haciendo a las mujeres más vulnerables que los hombres ante el desempleo, los problemas de salud y la jubilación. Por el contrario, el empleo a tiempo parcial voluntario puede resultar en una remuneración por hora más alta (como es el caso en algunos países de América Latina). En los países donde hay igualdad de trato para los trabajadores a tiempo parcial y a tiempo completo y donde pasar de un empleo a tiempo parcial a uno a tiempo completo es facilitado por la ley o a través de convenios colectivos, el empleo a tiempo parcial es generalmente de buena calidad, y con frecuencia es muy solicitado por las mujeres, así como por los hombres. Este es el caso de los Países Bajos.

Para que el empleo a tiempo parcial sea un empleo decente se requieren ciertas políticas. Un primer paso decisivo es garantizar igualdad de trato para las mujeres y los hombres en empleos atípicos en relación con los trabajadores permanentes, de manera que aunque trabajen un número menor de horas tengan derecho a los mismos derechos y beneficios de modo proporcional. Establecer un mínimo de horas garantizadas y limitar la variabilidad de los horarios de trabajo también puede proporcionar importantes salvaguardias para los trabajadores a tiempo parcial, a pedido y ocasionales. Las políticas que facilitan la transición de un empleo a tiempo completo a uno a tiempo parcial, y viceversa, también deberían ser bienvenidas.

Los países además pueden adaptar sus sistemas de protección social a fin de eliminar o reducir los límites relativos al número de horas, ingresos o duración del empleo de manera que las mujeres en empleo atípico no queden excluidas, o flexibilizar los sistemas con respecto a las cotizaciones requeridas para acceder a las prestaciones. Estas políticas pueden estar asociadas a la promoción de sistemas fiscales que favorezcan a la segunda persona que aporta a la economía familiar, así como mejorar el equilibrio entre la vida profesional y personal para las mujeres y los hombres a través de la protección de la maternidad y la oferta de servicios públicos de cuidado adecuados.

Por Mariya Aleksynska, Economista de la OIT, Especialista en mercado laboral

Fuente: http://www.ilo.org/

 

 

A nivel mundial, son necesarios millones de empleos para garantizar la atención médica esencial

Se estima que faltan 50 millones de empleos decentes para responder a las exigencias de la salud mundial, mientras que gran parte del cuidado médico dentro de la economía de la salud es realizado por 57 millones de familiares trabajadores que no son remunerados, según un nuevo estudio de la OIT.

GINEBRA (OIT Noticias) – Se estima que faltan 50 millones de empleos decentes en el mundo para responder a las necesidades de salud a través de la cobertura sanitaria universal (CSU) y garantizar la seguridad humana, en particular en lo que se refiere a enfermedades altamente infecciosas como el Ébola. En los próximos 15 años, se prevé que el envejecimiento demográfico agrave la carencia de profesionales en la cadena mundial de suministro de la salud de 84 millones de empleos.

El estudio, Health workforce: A global supply chain approach (Personal de la salud: Un enfoque basado en la cadena mundial de suministro), proporciona nuevos datos sobre los efectos de la economías de la salud sobre el empleo en 185 países. En él se adopta un enfoque innovador, al incluir a todos los trabajadores de la economía en su conjunto que contribuyen con la prestación de atención médica y servicios sanitarios, tanto dentro de los países como entre ellos, en las cadenas mundiales de suministro de la salud.

Los datos demuestran que, a nivel mundial, una fuerza de trabajo numerosa e invisible de 57 millones de trabajadores no remunerados cubre las enormes carencias de profesionales de la salud calificados. La mayoría son mujeres que abandonaron su empleo para cuidar de, por ejemplo, los miembros más ancianos de la familia.

Según el estudio, unas 234 millones de personas en el mundo trabajan para alcanzar las metas relacionadas con la salud como la cobertura universal de la salud. Este número incluye a 27 millones de doctores y enfermeras y otros profesionales de la salud empleados en el sector público y en el privado. Sin embargo, una gran parte de la fuerza laboral – 106 millones de trabajadores que representan 70 por ciento de la fuerza de trabajo de la economía de la salud – está empleada en ocupaciones no sanitarias. Estos últimos incluyen a los 57 millones de trabajadores familiares no remunerados antes mencionados, y otros 45,5 millones de trabajadores en empleos con frecuencia mal remunerados sin condiciones de trabajo decente, sobre todo en las áreas de mantenimiento, limpieza, apoyo administrativo y cuidado informal.

“La cuarta revolución industrial podría hacer que algunos empleos se vuelvan obsoletos y desplazar el empleo, pero los servicios de salud generarán millones de empleos”, afirmó Isabel Ortiz, Directora del Departamento de Protección Social de la OIT. “La creación de los millones de empleos que faltan permitirá mejorar los niveles de vida, el crecimiento económico y el desarrollo, en particular en los países con altos niveles de desempleo entre los trabajadores poco calificados y desprovistos de servicios de asistencia médica.”

“Los servicios de salud generarán millones de empleos.”

Isabel Ortiz

Según la autora del informe, Xenia Scheil-Adlung, Coordinadora de Políticas de Salud de la OIT, esto se debe al hecho que 91 por ciento del potencial de empleo de la salud se encuentra en los países de ingresos medios bajos y de ingresos bajos de África y Asia donde estos empleos estimularían el crecimiento económico y contribuirían al pleno empleo. Actualmente en África, 15 millones de trabajadores podrían estar empleados en la economía formal si se invirtiesen suficientes recursos en la CSU. En Asia, el potencial actual de empleo es de 29 millones de trabajadores en ocupaciones sanitarias y no sanitarias. Para 2030, otros 27 millones de empleos podrían ser creados en África y 39 millones en Asia.

Al adoptar la perspectiva de la cadena mundial de suministro y de economía de la salud, constatamos los efectos multiplicadores del empleo en la CSU en todos los sectores económicos y profesiones en la economía en general. El estudio constata que la inversión en un empleo de médico o enfermera da trabajo a 2,3 trabajadores que no tienen una profesión sanitaria.

El estudio sugiere que en la respuesta a las necesidades de salud debería tenerse plenamente en cuenta el gran número de personas que trabajan en la economía de la salud en el sentido amplio, en ocupaciones no sanitarias, sobre todo los trabajadores no remunerados. A fin de alcanzar resultados sostenibles y avanzar hacia el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de las Naciones Unidas, será fundamental prestar atención especial a las condiciones de trabajo decente para todos los trabajadores en la cadena mundial de suministro de la salud y en las economías de la salud nacionales, incluyendo el pago de salarios adecuados y la cobertura de la protección social.

“Es necesario replantear las actuales políticas para alcanzar la cobertura universal de la salud aprovechando el potencial del empleo decente”, concluyó Xenia Scheil-Adlung. El estudio destaca la necesidad de transformar el cuidado informal no remunerado en un número suficiente de empleos para trabajadores calificados con condiciones de trabajo decente. Esto tendría un impacto positivo directo sobre la economía y para millones de mujeres que abandonaron su empleo formal para cuidar a los miembros más ancianos de las familias debido a la falta de trabajadores de salud calificados.

Fuente: http://www.ilo.org/